18
January , 2019
Friday

Eventos en Extremadura

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Los clubes y asociaciones en torno al mundo de la lectura tienen una larga trayectoria en países del entorno anglosajón, pero han sido menos frecuentes en los mediterráneos, aunque es una práctica que cada vez posee mayor aceptación entre nosotros.
Extremadura ha conocido el auge de este fenómeno cultural desde inicios de la presente década, al desarrollarse un conjunto de clubes de lectura que, en los últimos años, ha crecido de un modo exponencial. La popularidad y difusión de sus actividades ha hecho posible que hoy día contemos con más de un centenar, repartidos por toda la comunidad. Su surgimiento es espontáneo, a partir de la inquietud y el interés de bibliotecarios y agentes de la lectura que van creando clubes asociados, por lo general, a las distintas bibliotecas públicas y escolares de la región. Existen en la actualidad modalidades para todos los gustos y colores. No sólo los más frecuentes, constituidos por adultos, sino los dirigidos al público infantil o juvenil, así como clubes en lenguas extranjeras o dedicados a la relación literatura y cine, e incluso aquellos que, destinados a personas con limitaciones para la lectura, se valen de voluntarios de la lectura en voz alta que acuden a distintos centros e instituciones para leerle a los asistentes.
El Plan de Fomento de la Lectura de Extremadura, junto con aquellas bibliotecas que disponen de presupuesto para ello, ha procurado crear un fondo de lotes de libros (entre 25 y 30 ejemplares) para préstamo, con el fin de que no sean las limitaciones económicas las que impidan a cualquier localidad crear su propio club de lectura; pues una de las necesidades básicas radica en poder contar con este tipo de lotes en número adecuado.
Encuentro
La creciente popularidad de este fenómeno impulsó el I Encuentro de Clubes de Lectura de Extremadura, celebrado en Almendralejoen 2007, en el marco de su Feria Extre-meña del Libro, con más de trescientos cincuenta asistentes. Desde entonces se han venido repitiendo estos encuentros, que posibilitan no sólo la convivencia y el intercambio de experiencias lectoras más allá del ámbito local, sino el planteamiento de problemas y necesidades de interés común, así como la previsión de proyectos y expectativas para el futuro. Este año, a principios de octubre, tendrá lugar en la capital cacereña, y en colaboración con el Consorcio Cáceres 2016, la tercera edición de los mismos, como una manifestación más de apoyo a la capitalidad cultural. Estas convivencias han trascendido posteriormente los límites de la región.
Así sucedió durante el otoño de 2008, en que tuvo lugar un encuentro de clubes de lectura extremeños y peñarandinos habido en el marco de la celebración, en su centenario, del otorgamiento a Peñaranda de Bracamonte del título de ciudad, encuentro organizado por la prestigiosa Fundación Germán Sánchez Ruipérez, que contó con la presencia de los novelistas Luis Mateo Díez y Gustavo Martín Garzo. Estimulante sin duda fue también el encuentro este mismo año entre clubes de Mérida y Guadalajara, dentro de los actos de la Feria del Libro emeritense, con la participación del novelista extremeño Justo Vila.
Pero fue durante ese primer encuentro en 2007 cuando se decidió establecer un registro de clubes desde el que formar la Red de Clubes de Lectura de Extremadura, que coordina el Plan de Fomento de la Lectura, si bien los mismos son independientes, sustentados por la propia voluntad y el entusiasmo de asistentes y monitores. La figura de estos últimos es fundamental para la buena marcha del club, toda vez que su trabajo organiza la logística necesaria para llevar a cabo la tarea, moderando las tertulias y debates, despertando inquietudes, orientando e incentivando al grupo. Por ello, también, el Plan de Fomento de la Lectura organiza anualmente jornadas de formación de monitores,
tanto para el reciclaje de quienes poseen experiencia previa y desean ampliar su preparación, como para los interesados en unas primeras pautas desde las que poder iniciar un club de lectura.
El funcionamiento de un club de estas características es sumamente sencillo y, a la vez, enriquecedor y gratificante. Se funda en la actitud más elemental e intrínsecamente humana de todas, la de compartir y contrastar ideas, pareceres, emociones y sentimientos. En este caso, eso sí, en torno a una actividad concreta, la lectura. La lectura supone el proceso de maduración y formación más eficaz y sencilla que tiene a mano cualquier persona, ya que es una de las fuentes de información privilegiadas con que contamos más allá de las experiencias cotidianas e inmediatas. Cabe a este respecto señalar, sin embargo, una de las ventajas de inscribirse en un club. Y es que, por contraste con la lectura ensimismada, desarrolla un modo de lectura compartida. Es la interpretación puesta en juego frente a la opinión de los otros, que acrecienta geométricamente el valor de lo leído en el ámbito estrictamente personal. Leer es descifrar la figuración de un mundo paralelo al nuestro, pero cuyos territorios, personajes y situaciones nunca podríamos abarcar en una sola existencia. A su vez, compartir esa clave es viajar en grupo, ver el mismo paisaje desde distintos enclaves, descubrir sentidos que se nos pasaron por alto, completar vivencias que no tuvimos o transmitir las propias, aspectos múltiples desde los que el texto se manifestará con otra luz. El club se convierte así en un fenómeno comunitario, transfiriendo a la lectura la necesaria condición de acontecimiento social que la aleje de cualquier tentativa marginadora.
Doscientos lotes
En nuestra comunidad, nada más sencillo que poder participar en un club de lectura o fundar el propio. El Plan de Fomento de la Lectura asesora a cualquier persona tanto en un sentido como en otro. Inscribirse en un club de lectura no compromete a nada, se trata siempre de una actividad voluntaria. En cuanto a la creación de clubes, basta una persona dispuesta a monitorizarlo, una biblioteca a la que estar asociado –desde la que se prestarán los distintos servicios postales y de contacto–, y la elemental labor de todo club: leer y compartir lo leído en reuniones de periodicidad variable, según la disposición de sus miembros. Cualquiera puede convertirse en monitor deun club, pues no se trata tanto de poseer estos o aquellos rudimentos técnicos o formativos, como de estar dispuesto a llevar a cabo una labor de coordinación y animación, cuya primera exigencia no es otra que el amor al libro y la lectura. Con estos simples mimbres,y la correspondiente solicitud al Plan de Fomento para su inscripción en la Red de Clubes de Lectura de Extremadura, podrá tener acceso a todas las prestaciones hoy en vigor. En la actualidad, se cuenta con más de 200 lotes, correspondientes tanto al propio Plan como a distintas bibliotecas de la región (Plasencia, Mérida, Cáceres, Badajoz…), que se prestan de forma gratuita a los clubes durante el tiempo que sea necesario. Existe un plan de formación anual y un encuentro de clubes regional. Además está en marcha, con notable éxito, el programa Autores Extremeños en los Clubes de Lectura, que financia la asistencia de un autor de nuestra comunidad al club que lo solicite. Este programa se lleva a cabo en colaboración con la Asociación de Escritores Extremeños.
Difusión de la lectura
La forma más ágil y sencilla de acceder a esta información es mediante la página web del Plan de Fomento, donde los interesados encontrarán toda la documentación necesaria para crear un club de lectura o solicitar los distintos programas al respecto, así como la posibilidad de asesorarse directamente mediante los teléfonos y la dirección de correo electrónico del Plan.
Los clubes son una de las manifestaciones culturales en torno a la lectura y el libro más importantes que existen en la actualidad. Conforman una cantera permanente de lectores críticos y activos. Suponen la difusión de una actitud de progreso cívico de trascendencia tan destacable como demuestran los estudios sociológicos al respecto. Proporcionan a sus asistentes, a la par que los beneficios propios de la lectura, la forma más eficaz de mantener un grupo de relación motivado y dinámico; labor ésta nada desdeñable, pues tantas veces viene a suplir carencias fundamentales de nuestra vida moderna, como los estados depresivos, la soledad o marginación que a veces producen las grandes aglomeraciones, o el aislamiento de los pequeños núcleos de población. Los clubes, por otra parte, rompen las inercias del mercado y las imposiciones críticas que tantas veces han pretendido dirigir desde el poder el sentido y la interpretación de los textos, decidir su calidad y su trascendencia canónica. Son un modo democrático de leer y valorar, de opinar y decidir, haciendo de la lectura un ágora abierta a los distintos sentidos que el ciudadano establece en diálogo con sus semejantes. Unido a la gratuidad de sus servicios y el fácil acceso a los mismos, es uno de los hechos democráticamente más motivadores y dinámicos de nuestra vida cultural. Con la aparición de las modernas redes sociales, la tecnología 2.0 y las crecientes posibilidades del texto digital, el valor de los clubes está en alza y su horizonte es cada vez más amplio y rico de posibilidades.
Recientemente se ha creado desde Extremadura la red social de clubes de lectura Ulises [http://clubdelectores.ning.com/] y son muchos ya los que mantienen sus propias páginasweb, o blogs desde los que es posible una participación e intercambio de opiniones más amplia y universal.
Fuente: HOY.es - SERAFÍN PORTILLO

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